En artículos anteriores se
compartió tres pasos para desbloquear el poder telepático
inherente a cada ser humano, entendiendo como ser humano a toda
persona capaz de tener sentimientos de amor y empatía. Porque hay
seres que viven entre nosotros que, por razones que no vamos a tocar
aquí, no tienen y nunca tendrán la capacidad instalada de
experimentar emociones positivas, ni sentimientos humanos,
independientemente de si esos humanoides están o no comandando el
planeta, destrozándolo y culpando a la humanidad.
El paso 1 es observarse
y reconocerse a sí misma, quién soy, cuáles son mis
pensamientos, cuáles pensamientos no corresponden a mis sentimientos
y a mis intereses.
El paso 2 es observar
y reconocer el entorno. Por medio de una observación deliberada
del paisaje mental del entorno, se puede encontrar cuáles son los
pensamientos predominantes en los alrededores de donde vivimos,
estudiamos, trabajamos, creamos, deambulamos.
El paso 3 es observar
y reconocer el paisaje colectivo inconsciente, la tela
de fondo, de carácter global, en la cual se están desarrollando los
pensamientos del entorno cercano y los pensamientos llamados
individuales.
A principios del siglo 20,
Karl Jung identificó una red generalizada de pensamientos,
emociones, podría decirse de programas (como los de las
computadoras), con características específicas y vinculantes para
sus víctimas, que se repiten en el mundo entero, independientemente
de que las comunidades humanas en las cuales están presentes, no se
conozcan entre sí y, aún, ni siquiera sepan de su existencia. A
estos programas o entidades virtuales, capaces de predeterminar la
conducta general de grandes masas humanas sin que éstas lo sepan,
Jung los denominó Arquetipos.
Hizo un estudio profundo y
detallado de todo ese entorno mental y psíquico, que denominó
Inconsciente Colectivo.
Los trascendentales
descubrimientos de este investigador pasaron por debajo de la mesa, y
él pasó a la posteridad como un talentoso psicólogo, medio mago,
pero sus investigaciones aún no han sido aprovechadas como debería,
para que nuestra especie conquiste la verdadera libertad de elección
y creación consciente de nuestro destino, una vez nos deshagamos de
las cadenas inconscientes, de los traumas colectivos de las naciones,
de las colectividades.
De acuerdo a lo que Jung vio
hace más de un siglo, y compartió para quien quisiera, el
Inconsciente colectivo es algo así como el sistema operativo donde
funcionan los programas, que son los arquetipos, los cuales
determinan las funciones que toda la especie humana realiza y deja de
realizar. De acuerdo a ese sistema operativo, organizado en
programas-arquetipo, no tenemos capacidades más allá de las que
conocemos desde la infancia, a través de las interacciones en la
escuela, en el hogar (los que tienen la suerte de tener uno), en las
relaciones humanas que se inician desde la más tierna edad.
En la programación impartida
por los sistemas educativos de todo el mundo, y por la cultura
impuesta, las facultades y poderes inherentes a la humanidad son
atribuidas a entidades separadas de nosotros, que están
influyéndonos toda la vida, a los arquetipos, especie de cárceles
invisibles que nos aíslan de nuestra poderosa esencia conocedora y
creadora. Uno de esos poderes, del que estoy tratando aquí en este
momento, es la telepatía.
Para que quede bien claro, los
arquetipos son representados por medio de dioses, ángeles,
arcángeles, demonios, y otros programas de control, y el canal que
utilizan los arquetipos del inconsciente colectivo para controlar a
toda nuestra especie, del mismo modo que le ponen un aro en la nariz
a un toro para llevarlo al matadero, es justamente la telepatía.
Es porque tenemos la capacidad
de percibir de modo extrasensorial los pensamientos, las emociones,
las ideas de otras personas, de animales y hasta las sugestiones de
la inteligencia artificial, que los arquetipos pueden influir sobre
nosotros.
A pesar de que tiene un
lenguaje especializado que en inicio es un poco fastidioso,
recomiendo a las personas interesadas en desbloquear su telepatía
para usarla consciente y deliberadamente, estudiar el libro
Arquetipos e Inconsciente colectivo de Karl Jung. Se encuentra en
Internet. Con un diccionario apropiado y un poco de paciencia, este
es un estudio tan básico para desbloquear la telepatía, como el
estudio de la anatomía humana para los médicos.
No es cierto que con un curso
por internet o persencial, de un fin de semana, o por medio de la
consulta a alguien que tampoco tiene idea de lo que ocurre, se puedan
conseguir avances significativos.
Para limpiar el parabrisas de
nuestra percepción, es bueno trabajarlo personalmente. Los
resultados bien valen la pena, es una labor que sí puede transformar
al mundo, porque somos nosotros quienes creamos nuestro entorno
personal, y co-creamos el entorno colectivo, incluido el inconsciente
colectivo y los arquetipos. Lo que fue creado sin darnos cuenta, y
nos oprime, puede ser transformado conscientemente para crear el
mundo que está en germen en nuestros mejores anhelos y en nuestros
más ilusas aspiraciones positivas. Otro mundo es posible y podemos
crearlo, pero debemos ser libres para eso. Nadie puede dar lo que no
tiene.
NOTA: ¿Alguien
pensó que podemos desbloquear y utilizar la telepatía sin estudiar,
investigar y practicar personalmente?
Próxima entrega: Mecanismos y
prácticas de la telepatía consciente 1