CÓMO DESBLOQUEAR A TELEPATÍA CONSCIENTE 3


La telepatía y el espacio-tiempo

En un mundo convencional como este, el espacio y el tiempo son sólo fórmulas matemáticas. Solos, de por sí, no existen. En tiempos de telefonía celular, SMS y videollamadas, que son instantáneos, la telepatía tiene aún grandes ventajas. Para usar los móviles, con todas sus aplicaciones y tecnología de punta, es preciso que existan antenas, equipos y, en fin, los recursos tecnológicos y físicos para realizar esa comunicación.
La telepatía, en cambio, puede realizarse desde cualquier punto del planeta hacia cualquier otro, o también con las naves en el mar y en el aire, sean barcos, aviones de este mundo, u ovnis. Es instantánea en su emisión, mas su recepción depende de cuán limpia tenga su pantalla mental la persona destinaria de los mensajes telepáticos. Quien ha trabajado en desbloquear su telepatía, recibirá los mensajes de manera nítida e instantánea. No es necesario utilizar tecnología, pagar cuotas, comprar equipos de ninguna clase, funciona a cualquier hora y está siempre on-line, aunque de manera disparatada, en la mente colmena que controla la estupidez en que, artificialmente, ha sido sumida gran parte de la humanidad. Al igual que, para escribir en un pizarrón, o en una página, ésta debe estar limpia, del mismo modo, la mente del emisor y la del receptor deben estar limpias para emitir y recibir adecuadamente los mensajes.
Dijimos anteriormente, que el espacio-tiempo es un convencionalismo matemático que ha sido útil para manejarse en la sociedad que conocemos. No despreciamos su importancia ni su valor. Sin embargo, la telepatía puede trascender el espacio, el tiempo y hasta las dimensiones, y no obedece a las leyes de la física y la matemática que enseñan en las escuelas. Sus fenómenos pueden explicarse sólo por medio de la mecánica cuántica, que no es algo tan aterrador ni misterioso, sino que sus principios básicos son tan sencillos que deberían enseñarse desde la escuela primaria. Es tan antigua y tan comprobada por la ciencia oficial, que ha producido más de un premio Nóbel.
La telepatía es veloz
En el tiempo que el emisor puede tomar para buscar una palabra adecuada conque verbalizar su mensaje, ya su mente superior ha codificado, enviado y recibido el retorno de la comunicación, no con las palabras que convencionalmente se usan, sino con las ideas que, realmente, tiene en mente.
Mensajes antes y después.
El mensaje telepático no necesita memoria de almacenamiento y no se borra. Se puede recibir una y otra vez, queda “tocando la puerta” de la mente hasta que es atendido o rechazado. Si el receptor está ocupado en el momento que el mensaje fue emitido, igual lo recibe, y podrá recibirlo de nuevo más tarde si no lo atendió.
Un mensaje telepático puede ser recibido en una hora anterior a la que el emisor lo envió, si fue programado para eso. Recordemos que el espacio-tiempo no es lineal ni inflexible. Un aviso tardío puede convertirse en un salvador para otra persona, si es recibido a tiempo. En ese caso, puede ser confundido con premonición. Esta manera avanzada de comunicación telepática requiere maestría en el manejo de la propia mente, y aceptación de nuestro carácter de criaturas interdimensionales.
La mentira no cabe
Engañar por medio de la comunicación telepática es posible sólo mientras se mantenga el secretismo y la gente desconozca el funcionamiento de la misma. Cuando la persona está equilibrada, sabe lo que piensa y lo que es, lo que le conviene, de inmediato reconocerá que el mensaje que está recibiendo es ajeno, y no le conviene creer que es de sí mismo. Su intuición despierta lo informará de las verdaderas intenciones de los emisores.
En la comunicación deliberada entre dos personas, que han acordado utilizar este medio de comunicación, es casi imposible que una engañe a la otra. Porque lo primero que un telépata entrenado nota, es cuándo lo quieren engañar, y recibe de inmediato lo que más quieren ocultarle.
En síntesis, este sentido de comunicación no conoce barreras, sólo precisa una conciencia emisora y una receptora, de cualquier lugar a cualquier otro, a cualquier hora, “llueva, truene o relampaguée”.