La telepatía y el espacio-tiempo
En
un mundo convencional como este, el espacio y
el tiempo son sólo
fórmulas
matemáticas.
Solos, de por sí, no existen. En tiempos de telefonía celular, SMS
y videollamadas, que son
instantáneos, la telepatía
tiene aún grandes ventajas. Para usar los
móviles, con todas sus aplicaciones y tecnología de punta,
es preciso
que existan antenas, equipos y, en fin, los recursos tecnológicos y
físicos para realizar esa
comunicación.
La telepatía, en cambio,
puede realizarse desde cualquier punto del planeta hacia cualquier
otro, o también con las naves en el mar y en el aire, sean barcos, aviones de este
mundo, u ovnis. Es instantánea en su emisión, mas su recepción
depende de cuán limpia tenga su pantalla mental la persona
destinaria de los mensajes telepáticos. Quien ha trabajado en
desbloquear su telepatía, recibirá los mensajes de manera nítida e
instantánea. No es necesario utilizar tecnología, pagar cuotas,
comprar equipos de ninguna clase, funciona a cualquier hora y está
siempre on-line, aunque de manera disparatada, en la mente
colmena que controla la estupidez en que, artificialmente, ha sido
sumida gran parte de la humanidad. Al igual que, para escribir en un
pizarrón, o en una página, ésta debe estar limpia, del mismo modo,
la mente del emisor y la del receptor deben estar limpias para emitir
y recibir adecuadamente los mensajes.
Dijimos anteriormente, que el
espacio-tiempo es un convencionalismo matemático que ha sido útil
para manejarse en la sociedad que conocemos. No despreciamos su
importancia ni su valor. Sin embargo, la telepatía puede trascender
el espacio, el tiempo y hasta las dimensiones, y no obedece a las
leyes de la física y la matemática que enseñan en las escuelas.
Sus fenómenos pueden explicarse sólo por medio de la mecánica
cuántica, que no es algo tan aterrador ni misterioso, sino que sus
principios básicos son tan sencillos que deberían enseñarse desde
la escuela primaria. Es tan antigua y tan comprobada por la ciencia
oficial, que ha producido más de un premio Nóbel.
La telepatía es veloz
En
el tiempo que el emisor puede tomar para buscar una palabra adecuada
conque verbalizar su mensaje, ya su mente superior ha codificado,
enviado y recibido el
retorno de la comunicación,
no con las palabras que convencionalmente se usan, sino con las ideas
que, realmente, tiene en mente.
Mensajes antes y después.
El mensaje telepático no
necesita memoria de almacenamiento y no se borra. Se puede recibir
una y otra vez, queda “tocando la puerta” de la mente hasta que
es atendido o rechazado. Si el receptor está ocupado en el momento
que el mensaje fue emitido, igual lo recibe, y podrá recibirlo de
nuevo más tarde si no lo atendió.
Un mensaje telepático puede
ser recibido en una hora anterior a la que el emisor lo envió, si
fue programado para eso. Recordemos que el espacio-tiempo no es
lineal ni inflexible. Un aviso tardío puede convertirse en un
salvador para otra persona, si es recibido a tiempo. En ese caso,
puede ser confundido con premonición. Esta manera avanzada de
comunicación telepática requiere maestría en el manejo de la
propia mente, y aceptación de nuestro carácter de criaturas
interdimensionales.
La mentira no cabe
Engañar
por medio de la comunicación telepática es posible sólo mientras
se mantenga el secretismo y la gente desconozca el funcionamiento de
la misma. Cuando la persona está equilibrada, sabe lo que piensa y
lo que es, lo que le conviene, de inmediato reconocerá que el
mensaje que está recibiendo es ajeno, y no le conviene creer que es
de sí mismo. Su intuición
despierta lo informará de las verdaderas intenciones de los
emisores.
En la comunicación deliberada
entre dos personas, que han acordado utilizar este medio de
comunicación, es casi imposible que una engañe a la otra. Porque lo
primero que un telépata entrenado nota, es cuándo lo quieren
engañar, y recibe de inmediato lo que más quieren ocultarle.
En síntesis, este sentido de
comunicación no conoce barreras, sólo precisa una conciencia
emisora y una receptora, de cualquier lugar a cualquier otro, a
cualquier hora, “llueva, truene o relampaguée”.