ALIENÍGENAS

Por este medio, estaré publicando, capítulo a capítulo, mi libro "Alienígenas", cuyo primer capítulo presento a continuación. También puede descargarse íntegro en pdf de mi página de patreon, sin ningún costo.

Es un libro de cuentos, como todo lo que escribo, y nada debe darse por cierto, hasta ser comprobado personalmente por cada uno.


INTRODUCCIÓN

Esta es la sistematización de un conjunto de experiencias, que no me atrevo a calificar de “encuentros cercanos” ni de “contactos” con extraterrestres. Sobre todo porque esas frases han sido acuñadas por los voceros oficiales del status quo, con el fin de esconder la realidad, para que la gente no se entere de lo que realmente está pasando.

No voy a referirme a las informaciones filtradas por las instituciones oficiales, que ya tienen suficiente propaganda, ni voy a calificarlas de verdaderas o falsas. Todas las personas tienen el mismo valor, y las informaciones que transmiten, cuando provienen de la experiencia, son más importantes que los títulos que tienen.

En este prólogo voy a referirme a lo que escuché de mis abuelos, en las noches de luna, y a las experiencias de otros familiares y vecinos cercanos, pero sólo al vuelo, sin entrar en detalles. Esos, vienen después. 

Mi abuelo fue un indio curtido en la selva, que falleció hace más de 40 años, y mi abuela fue una mujer sabia que lo sobrevivió más de 20 años.El hecho de que ella podía ver lo que otros no, que los fantasmas le temían, que tenía profundos conocimientos sobre el poder curativo de las plantas, y que mi abuelo podía aparecer o hacerse notar a kilómetros de donde estaba su cuerpo físico, y su oído era excepcional, no es nada especial. Esas son características de todos los ancestros de los pueblos originarios.

Mis abuelos contaban que toda la comunidad donde vivían, había presenciado las “bolas de fuego” que subían y bajaban por las calles, como explorando, mientras la gente aterrada se escondía en sus chozas. También contaron sobre las criaturas que iban a robar niños en la noche. La descripción de esas criaturas que le daban miedo a mis dos abuelos, coincide claramente con los alienígenas grises que todo el mundo conoce. En cuanto a las bolas de fuego, ya forman parte de las tradiciones en los pueblos indígenas, y en muchas otras zonas pobladas del mundo entero.

Mi familia, como todos los descendientes de etnias originarias, ha recibido constantes ataques de ciertas criaturas que vienen en naves raras, y sería muy largo contarlo todo en este prefacio. Incluso un primo, que se recuperaba de un ataque en el cual fue devorado en vida, pero sobrevivió (lo que no aconteció con su vecina) cuando me contó la experiencia, me miraba como quien está acostumbrado a no ser creído. Pero yo sabía que era verdad.

Es una de las ventajas de la recapitulación: cuando no tenemos el chip alienígena, nuestra percepción se aclara y es muy dificil engañarnos.

No me interesa si estas cosas son o no son comprobadas o aceptadas por las instituciones oficiales. Nadie me va a decir que no existen las criaturas cambiantes, cuando las estoy viendo constantemente, y hasta conviviendo con ellas.

He revisado cuidadosamente, leyendo, escuchando, navegando en la web, un conjunto de informaciones al respecto, y allí he visto reflejadas muchas experiencias que ya he tenido, mezcladas con fantasías y falsificaciones.

Muchos presentan a los alien como salvadores del mundo, los tipos que van a venir a raptar a los que creen y tienen “temor de dios”, cuando llegue el final de los tiempos, y su “divinidad” venga a destruir a los que no nos arrodillemos frente a eso. Otros los presentan como maestros que nos salvan y nos dicen lo que tenemos que hacer. Para otros, son criaturas aterradoras que sólo tienen planeado destruirnos.

Ese conjunto de falsedades mezcladas con realidades, es la sopa perfecta que produce confusión, y muchos que han visto por sí mismos algunos de los alien, quieren saber si, en definitiva, vieron lo que vieron, o están locos o confundidos.

Antes de entrar de lleno en materia, quiero aclarar tres puntos básicos:

Primero:

Las experiencias cuyas conclusiones están aquí asentadas, han sido realizadas completamente en cuerpo físico, salvo las comunicaciones con los grises altos, que fueron, que recuerde, mayormente a nivel telepático.

Los clones de menor tamaño, son otra cosa. Nada que ver con “seres interdimensionales” que existen pero no existen, o que sólo pueden ser percibidos por clarividentes, por “elegidos”, o por personas que están bajo los efectos de alucinógenos.

Segundo:

Nunca me he drogado ni me he emborrachado. Todo lo que he presenciado y vivido ha sido con pleno uso de mis facultades físicas y mentales. Cuando digo que no me he drogado, eso incluye a las “plantas sagradas”.Esto no quiere decir que esté juzgando a quienes, por esos medios  alternativos, tuvieron su primer contacto con la parte escondida de la realidad.

En mi caso, valoro mucho la mente superior, que es la parte más valiosa del ser humano, porque puede autoconducirnos a experiencias más completas, veraces y sanas, donde tenemos el autocontrol. Y me gusta actuar como pienso. Por otro lado, estimo conveniente que se sepa que las facultades psíquicas son naturales, y no necesitamos de ningún estimulante químico para desarrollarlas, y aún algunos que lo utilizaron alguna vez (por ejemplo, el británico David Ike, a quien respeto mucho) luego continuaron su camino sin utilizar de nuevo esas cosas.

Tercero:

A algunas personas, todo esto les sonará como a ciencia ficción, aunque hayan presenciado, vivido o padecido personalmente, la cercanía de gente de otros mundos. Evitar creer a manos juntas lo que aquí, o en cualquier otra parte se dice, es una actitud saludable, que nos impide ser manipulados por  cualquiera, sea del mundo que sea. Los lectores y las lectoras, deben creer solamente en lo que puedan comprobar por sí mismas. Por mi parte, sólo estoy comunicando lo que, para mi, es una realidad cotidiana.

(Continuará)