(Cuento de fantasía)
La empatía puede ser para nosotras una perfecta desconocida, que existe sólo en los cuentos; cuestión de percepción “extrasensorial” que tienen pocos y selectos bichos raros; puede ser una desgracia, o un superpoder. Todo depende de la conciencia que tengamos de su existencia, y de que poseemos esa característica. La diferencia está en si nos damos cuenta o no de la realidad.
SER O NO SER EMPÁTICA
Hay una sencilla serie de ejercicios para darnos cuenta de si tenemos empatía, que también sirven para ir cultivándola hasta niveles cada vez más eficientes. Y un buen día, nos damos cuenta de que tenemos un superpoder, que cambia completamente nuestra vida cotidiana.
1. Después de tomar un baño y cambiarse de ropa, al salir de casa, antes de cruzarse con cualquier persona, conocida o desconocida, detenerse unos instantes y darnos cuenta de cómo nos sentimos. Tomar conciencia de nuestro cuerpo físico, de nuestras emociones, nuestros sentimientos y pensamientos.
2. Al cruzarse con alguna persona, con o sin saludo, observar lo que sentimos a medida que nos acercamos, o que esa persona se acerca. La diferencia entre el modo como nos sentíamos antes y después, proviene de la otra persona.
3. Antes de entrar en el carro propio, o en el transporte público, observar de nuevo, cómo estamos sintiéndonos. La diferencia, igual que antes, proviene, o de la energía de las personas que allí van, del vehículo en sí, o del ambiente, del paisaje psicológico. El mismo ejercicio vale para cuando asistimos a reuniones, vamos al supermercado, o caminamos por una ciudad o por el campo.
4. Las ropas, los zapatos, el sombrero, los accesorios, se cargan con un sustrato psicológico proveniente de los lugares donde estuvimos y de la gente que nos cruzamos. Por tanto, al volver a casa, el primer hábito que la persona empática debe crear, es tomar un baño y cambiarse de ropa. Ojalá sea posible adoptar el hábito asiático de dejar los zapatos en la entrada.
5. El baño antes de acostarse a dormir, es indispensable, sobre todo si hemos salido, o hemos recibido visitas. En el caso de las personas que viven en familias, sobre todo numerosas, el cuidado es igual que cuando vamos a caminar por la ciudad. Cada familiar tiene una historia personal y un paisaje psicológico interno, que se recarga con sus hábitos y contactos diarios. Y todo ese bagaje pasa también a nosotros, acumulando sentimientos, pensamientos, sensaciones positivas o no. Dependiendo de cómo se sienten los demás, eso se nos pegará, queramos o no, creamos o no. No es culpa de nadie, es una cualidad natural de la empatía, que es característica humana, y está en las personas en diferentes niveles de desenvolvimiento.
Por eso, el baño antes de dormir es la mejor cura para el insomnio, y para cultivar la paz interior. Puesto que la carga psicológica adicional que llevamos, sale fácilmente con un buen baño con agua y jabón. Aquellos sentimientos y pensamientos que persisten después, es porque tenemos el problema en nosotros, sólo que fue aumentado o potenciado al juntarnos con personas que padecen el mismo inconveniente. De cualquier modo, el baño, en estos casos, alivia.
6. Nunca repetir la ropa que se usó para salir, esa que va en contacto directo con el cuerpo, aunque luzca limpia y no tenga mal olor. Se puede hacer una excepción con blazer, accesorios, abrigos, sobretodos, etc. Que van por encima de la ropa.
7. Abstenerse de usar ropa o zapatos que hayan sido usados por otra persona, a menos que se quiera compartir las características de esa persona. La empatía se desarrolla en psicometría, lo cual hace que te enteres de la vida y milagros del anterior dueño de la prenda. Y si no eres consciente de tu poder, sentirás todo eso como algo que proviene de ti misma.
8. Apartarse de los grupos de chismosos, que están criticando los errores y defectos de otras personas, porque esas características negativas, tengan o no tengan razón los chismosos, serán creadas en tu campo energético en la medida que prestes atención a los rumores y maledicencias.
9. De preferencia, vivir sola. O tener su propio cuarto, en el caso de que sea de familia numerosa que comparte la misma casa. Eso suele ser por motivos económicos, o sentimentales. Queda claro que dormir con el cónyuge, estandarizará el aura de ambas personas, lo cual hace comprensible el aire familiar de las parejas, y esa conocida realidad de que pueden hasta leerse los pensamientos. La diferencia que se percibe cuando alguno de los dos tiene una aventura amorosa por ahí, es porque la otra persona no puede evitar percibirlo. Conoce a su pareja, y por tanto nada le pasa desapercibido, y eso no es un acto voluntario, ni porque esté espiando. Le viene de manera natural.
10. La recapitulación, con la consecuente desactivación y desprendimiento del chip de la mente alienígena, convierte de manera natural la empatía, en un superpoder, además de los otros que afloran de la naturaleza humana, que había sido reprimida durante la construcción de la historia personal, cuando recibimos y aceptamos, desde que fuimos bebés, una descripción del mundo, en el que esas cosas no existen.
11. Apagar la TV y, preferiblemente, echarla en el cesto de la basura, que es el lugar que le corresponde. Es un equipo dotado con tecnología que no es de este mundo, para mantener a las víctimas conectadas sin remedio a la red de ovejas que serán despojadas de la conciencia que pudieran cultivar. Cada programa, cada palabra, cada sonido, no es casual, corresponde a una programación supra, que generalmente no es conocida ni siquiera por las personas que trabajan allí.