Puedes crear un pitbull,
pero no puedes crear un perro
Existen razas de animales que
fueron creadas por especialistas. Perros, gatos, vacas y otros, han
sido manipulados históricamente para que, por medio del cruce,
adquieran unas cualidades y pierdan otras, según el interés o la
conveniencia del criador.
Es así como fueron producidos
el pastor alemán, el pitbull, el doberman, entre otros perros; y
también animales como las vacas lecheras, las gallinas ponedoras,
etc. ¿Quién no sabe
que la mula es un híbrido, producto del cruce forzado entre un burro
y una yegua? Esta capacidad de intervención genética también se ha
realizado en plantas de jardín y comestibles. En fin, la cultura
dominante considera la intervención genética como un hecho normal y
necesario.
El mito del tope de la
cadena alimentaria
Hemos aprendido desde la
escuela, que “el hombre” es el tope de la cadena alimentaria: Las
plantas se alimentan del suelo, los hervíboros devoran las plantas,
los carnívoros devoran a los hervíboros, los humanos, también
devoran a los hervíboros, y en muchos casos, también a los
carnívoros y a todo lo que eche sangre, pero “no existe” ningún
animal que se alimente de “el hombre”.
Eso es mentira.
Los depredadores ocultos que se alimentan de la humanidad
Para ir de lo pequeño a lo
grande, habría que preguntarse si los parásitos intestinales, los
piojos, los mosquitos hematófagos y otros bichos, no se comen vivo
al ser humano. Esto los coloca como depredadores, comiéndose al que
ha creído que es la especie dominante del planeta. Estos bichitos se
pueden ver fácilmente, algunos vuelan, otros vienen en los
vegetales, y están en todas partes.
Pero existen otros
depredadores mucho más peligrosos, que no son fácilmente visibles,
y se han alimentado de la humanidad desde hace milenios,
escondiéndose merced a su conocimiento de las “deficiencias”, no
necesariamente naturales, en nuestro sentido de la vista, además de
una elaborada descripción del mundo, del control de la educación, la
ciencia y de toda la difusión del saber humano, según los cuales
ellos no existen, y quien ve o percibe de cualquier modo algo que no
existe, tiene que estar loco o es un ignorante. El rey está desnudo, pero sólo los "locos" y los "conspiranoicos" pueden notarlo.
Estos depredadores saben que el
ojo humano no puede distinguir un objeto que se mueve a cierta
velocidad (ese truco también lo usan los mosquitos y los ratones de
cocina) y cuando andan entre nosotros, lo hacen a una velocidad tal,
que no podemos percibirlos, aunque con frecuencia los sensores de
presencia y de movimiento los notan. A veces (y lo digo por experiencia) uno de ellos puede estar tomando el sol cerca de
nosotros, y desarrollan una vibración peculiar para que la gente no
los distinga.
Sin embargo, quien pone
atención, en esos casos percibe un pixelado, un emborronamiento de
los colores del entorno. Y los reptilianos no consiguen ocultar su olor característico.
¿Quiénes
son estos depredadores?
Son un equipo. Viven entre
nosotros, con una organización mucho más compleja que la que se
narra en la película “ellos viven”, que se acerca bastante. No
son una sola especie. Todavía hay quienes creen que son sólo los
alienígenas grises, con la cabeza grande, los grandes lentes
aplicados en los ojos y leotardos bien ceñidos al cuerpo. Éstos
también se mueven rápidamente, para evitar ser descubiertos, pero
tienen otros subterfugios que no voy a tratar aquí.
En este equipo están, por
supuesto, los grises cabezones, que son los que aparecen, los obreros
de la obra genética que están haciendo con nosotros sin nuestro consentimiento. Por encima de
ellos están los policías: los reptilianos, que nos mantienen a
raya. Además del rápido movimiento conque evitan ser observados, éstos tienen la capacidad de
cambiar de forma y parecerse a nosotros, para vivir en los lugares
donde sus jefes determinen. Por encima de los reptilianos están los
insectoides mantidianos, esos que le gustan tanto al político
británico Simon Parkes. Probablemente los jefes de toda esa cohorte de vividores, vivan fuera de este mundo.
¿Los
arios?
Esos son los ángeles del cuento. Como dice el libro del mormón: "Blancos, bellos y deleitables.
Aparecen muy poco en latinoamérica, pero abundan en
Europa y Norteamérica, les gusta la prosperidad y las cosas buenas.
Tienen pleno aspecto humano. Donald Trump y Elon Musk, son ejemplos
de cómo podrían ser. Estos alienígenas no necesitan de mucho
maquillaje ni de cambiar de forma para pasar desapercibidos. Cuando
se ve a un hombre blanco tipo escandinavo, alto, con ojos
preferiblemente azules y fríos, sin sentimientos, y una expresión
de desprecio por todos los humanos, que ellos consideran inferiores,
podemos estar frente a un ario, conocido también como
extraterrestres nórdicos. Otras personas dicen que la ideología de Hitler viene de estos alienígenas, con quienes los nazis tenían amplias negociaciones. No me atrevo a atestiguarlo, aún no había nacido, pero tiene sentido.
Los inmigrantes "ilegales"
Además de ese nutrido equipo,
que trabajan juntos, se dividen territorios en el mundo y se pelean
entre ellos, como lo hicieron los imperios en la edad media; existen
otras especies de alienígenas que viven entre nosotros, algunos de
ellos (no todos) tan antropófagos como los del equipo descrito. Algunos de ellos se esconden para
permanecer en las colonias que los ET dominantes se han adjudicado
desde hace muchos siglos. Hay insectoides, con capacidad de
transformarse, que pueden hasta ser amistosos, y vienen simplemente
a vivir; los interdimensionales que aprovechan ciertas fisuras y
oportunidades, exclusivamente para venir a alimentarse de nuestras
energías, se mimetizan con grupos humanos, y se van, dejando a
varias personas debilitadas. Y hay otros que tal vez hayan conversado
con nosotros, y conozcamos de toda la vida.
Recuerdo la frase emocionada
de uno de ellos: “Yo sí soy humano. Desde que llegué aquí, soy
humano”.
Y es verdad. Todo el que
tiene sentimientos, empatía y es capaz de amar aunque sea a un
perrito, es humano. No importa el mundo de donde venga.