El no-hacer de las
emociones
Muchos gurus, maestros, santones
y sobre todo las religiones, han cosechado durante demasiado tiempo el
producto de la ignorancia de la gente, con respecto a sus propias
potencialidades, a su poder. Algunos han satanizado las expresiones de los sentimientos humanos, tomando como referencia las llamadas emociones
negativas. Otros hablan de suprimirlas, y, en fin, el preconcepto de
que los sentimientos y las emociones son peligrosas, ya está grabado
en el inconsciente colectivo.
Pero no es verdad.
Como los humanos (y nuestros
vecinos, los otros animales que habitan el planeta) somos todos
sentimentales, no es posible despojarnos de esta cualidad, y por
tanto, las personas más afectadas por el condicionamiento social,
terminan sufriendo culpa por acciones realizadas bajo emociones
fuertes. La más satanizada ha sido la emoción sexual, que por
cierto, es la más poderosa.
El no-hacer de las
emociones, es no creerse el guión que impone la
sociedad actual. No tenemos que sentir o dejar de sentir, por lo
que otras personas, también ya programadas, puedan pensar. Esa libertad nos
da una gran tranquilidad. Una persona que conoce sus propios
sentimientos y controla sus emociones (no quien las reprime, que es
otra cosa) no puede ser manipulada. Y ese autocontrol es
fundamental, porque implica la soberanía sobre nuestra
energía vital, la corriente que nos mantiene on line en
la vida.
En el proceso de desbloqueo de
la telepatía consciente, el autocontrol de las emociones es la
principal herramienta, que le va a dar impulso al mensaje; es la
fuerza que permitirá una transmisión y recepción más eficiente. Si nuestra
batería está descargada, no nos comunicaremos, y en cambio,
recibiremos montones de basura telepática, sin poder defendernos.
La frecuencia vibratoria
Dependiendo de la emoción que
tengamos, desarrollaremos diferente frecuencia vibratoria. El
problema con las emociones llamadas negativas, es que, cuando son
reprimidas, tienden a explotar en el momento más inesperado, como la
válvula de una caldera y, si no tenemos el autocontrol de las
mismas, serán ellas las que nos dominen. Conectaremos con el
inconsciente colectivo y terminaremos haciendo o diciendo cosas que
jamás quisimos hacer o decir, acciones desproporcionadas que
terminan perjudicándonos, y a la gente que queremos. Hasta podríamos
terminar en la cárcel.
Reprimirlas no es una opción,
si lo que queremos es usar la telepatía consciente. Al contrario, es
bueno ir a la causa que nos inquieta, e iniciar el
proceso de mitigación o supresión de la misma, para luego, ya
serenos, dedicarnos a desbloquear y usar el sentido telepático.
El cerebelo es el órgano
más importante para las emociones
Esa parte de la masa
encefálica ha sido denominada cerebro reptiliano, y funciona como el
órgano de las emociones básicas de supervivencia, ataque y defensa,
huída, miedo. En tanto somos víctimas de la mente colectiva inconsciente,
seguiremos anclados a las emociones negativas, nuestras energías
serán desviadas para el cerebro reptiliano, y éste bloqueará el
trabajo de la corteza cerebral, que es donde se realizan nuestras
funciones más avanzadas. El manejo de nuestras mejores facultades
requiere baypassear el cerebro reptil, para que la corteza
cerebral permanezca en funcionamiento.
Ser racional no es permanecer
a la deriva en el torrente de pensamientos de la mente colmena. Esa mente realenga, que mantiene a la humanidad
en la ignorancia, funciona a través del cerebro reptiliano. El flujo de adrenalina,
la fuerza adicional que se produce en los momentos críticos,
funcionará mejor si está bajo nuestro control. El llamado ego,
que es la aplicación individualizada de la mente ajena, es un chip
de los ladrones, que se adueña de nuestras funciones básicas, un
infiltrado que debemos eliminar. No es verdad que debamos
abrazarlo, aceptarlo, y bla bla bla. Esas son sugestiones del mismo ego.
Para desconectarnos de la
mente colmena requerimos autodisciplina y autoconocimiento. Cuando
nos libramos de esa intrusa, se detiene el diálogo interno.
Las emociones son el canal de nuestro poder
energético, y en cuanto las controlamos, toda esa energía se
recanaliza para el uso de las facultades superiores. Una de ellas
es la telepatía. No se trata de
eliminar nuestro poder emocional, es parte de nuestra maravillosa naturaleza
humana. Sólo debemos auto-disciplinarnos, porque es imposible
activar nuestras funciones superiores sin el ahorro y la óptima
utilización de nuestras energías