Las palabras buenas hablan de las buenas acciones que los seres humanos hacemos, y también de nuestras mejores intenciones. Nombran lo mejor de lo que se hace, de lo que se es y lo que se está soñando, es decir creando, para el mundo donde nuestra especie está viviendo la actual experiencia consciente.Sin embargo, las palabras buenas generalmente van corrompiéndose, cubriéndose de durezas hasta quedar convertidas en virtuales estatuas de sal, que no expresan lo que originalmente debieron expresar, y de este modo, toda la información útil que tenían, se va a la basura. De este modo, aquellos seres humanos que crearon y dieron significados, fracasan en el intento por transmitir esa información importante que, digamos “el ambiente”, no quiere que sepa nadie.Es como si se sembraran frutas y hortalizas sabrosas y nutritivas, cuyas plantas son agusanadas, les son inoculadas plagas que, inexorablemente, las acabarán antes de que puedan dar siquiera parte importante de sus frutos y, los que se cosechan antes de podrirse por completo, no contienen todos los nutrientes que debían, ni lucen ni saben bien.Ejemplo de este triste destino es la palabra “amor”, que nombra una fuerza de la naturaleza que lo crea todo, lo regenera todo, lo es todo. La potencia de vida del Infinito.A fuerza de utilizarla como un lugar común, en películas, novelas, rumores, etc. terminó siendo usada para nombrar sólo la función más básica de apareamiento de la especie, a menudo plagada de engaño y violencia. Y aún peor: siendo slogan comercial, para inmundicias que se venden masivamente en todo el mundo.En política, las palabras más comunes: Democracia, que significa literalmente mandato del pueblo, terminó siendo el título inmerecido de innúmeros regímenes donde los pueblos no pueden ni levantar la cabeza sin que se la corten, ni abrir la boca sin que se la cierren. Socialismo, originalmente significó un régimen en el que el Estado vela por la población, en un proceso de transición hacia el comunismo, donde dejarían de existir los Estados y los pueblos del mundo serían un solo pueblo evolucionando en libertad. (Cuántas personas de buena fe fueron seducidas por este hermoso ideal?), mas terminó nombrando regímenes exactamente iguales que los llamados democráticos, diferenciados sólo por el color de las camisetas y la desfachatez de las mentiras que se le cuentan a las víctimas, a los pueblos.El comunismo, fue en su origen un ideal alado por el que muchos inocentes murieron, y terminó siendo una palabra que nombra un régimen brutalmente totalitario, que oprime sin piedad a las personas, donde es una burocracia privilegiada la que decide quién vive y quién no. Desde hace más de medio siglo, la palabra comunismo significa todo lo contrario de lo que sus ilusos creadores soñaron alguna vez.Cosas de la semántica.Lo que acontece con las palabras, acontece también con los proyectos de todos aquellos seres humanos que buscan coadyuvar en la evolución del ser humano y su sociedad. Nacen como luces de bengala que sirven de faro para todas las personas, se alimentan de la buena voluntad de quienes reciben y aceptan esos proyectos, y mueren antes de poder andar por sí solos.Mas, después de morir, son levantados del polvo y así, en pleno proceso de descomposición, esos cuerpos insepultos son habitados por fuerzas diametralmente opuestas, que buscan mantener a la humanidad en el triste estado de desolación, violencia e ignorancia que padece la mayoría, justo en estos momentos.Zombies de la ideología; los pensamientos, ideas y proyectos de humanos heróicos y buenazos, terminan siendo cuerpos corruptos, tan ruines que, si sus creadores (generalmente asesinados) volvieran a vivir donde estos regímenes y estos proyectos se materializaron, serían asesinados de nuevo, al instante.Hay un patrón presente en estos hechos, y espero que este patrón sea encontrado y comprendido. Alguien, o algo, está haciendo esto, y es por una razón importante.Usted qué cree? Que la “casualidad” es más poderosa que la buena fe del ser humano?Se come usted el cuento de que la culpable es la naturaleza humana? Que somos una especie suicida? Nosotros como especie no nos beneficiamos con estos hechos.Entonces, como dijera la sabia escritora Agatha Christie, en voz de su personaje Hércules Poirot, es preciso saber quién (o qué, en este caso) se beneficia de la ignorancia y el sufrimiento de la especie humana. Eso es lo culpable.
Um portal para alcançar a sabedoria de todos os tempos e além. Para uma frequência de imortalidade e onisciência que pertence a todo o Universo, e da qual nos originamos. Além da era em que mulheres sábias eram sistematicamente torturadas e queimadas na fogueira, hoje a fenda da atemporalidade se abre, e toda a humanidade pode atravessá-la, independentemente de sua origem.
El triste destino de las palabras buenas
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