El cuento de los "dioses creadores"



¿ Fuimos creados, de verdad?
Creo que no. Como hijos del Infinito, no tuvo que venir ninguna criatura verde y escamosa a crearnos "a su imagen y semejanza", con lo cual todos seríamos verdes y escamosos.

Estuve revisando las afirmaciones de las diferentes religiones, y en todas ellas, los autodenominados “dioses creadores” tenían un comportamiento más ruin que el de los más atrasados e ignorantes seres humanos.


Algún youtuber ha publicado, incluso, un libro donde llama a cierto lagarto “padre de la humanidad”. Para muchos, como él, el origen de la humanidad se limita a la lucha entre facciones de reptilianos, todos ellos prestos a alimentarse de nuestra carne y nuestra sangre, tal como se induce a los católicos que aún no se han despertado, cuando el cura levanta un círculo blanco y dice: “El cuerpo de Cristo” y levanta una copa de bronce diciendo, con solemnidad: “la sangre de Cristo”. Tuve que despertar del engaño, para comprender la horrible realidad que había detrás de esa ceremonia “sagrada”:
¡Conseguir que la humanidad considere la antropofagia como un hecho, no ya normal, sino sagrado!

Demás está recordar cómo todas las religiones, a nombre de lo sagrado y devocional, promocionan “dioses” antropófagos, a criaturas que llaman a oprimir y hasta asesinar a las mujeres, entidades que piden sacrificios de sangre.

La mayoría de los seres humanos serían incapaces de herir intencionalmente y, mucho menos asesinar, a sus hijos y sus seres queridos. Eso indica que la tal “deidad” no es ningún dios creador, sino un depredador que, valiéndose de tecnología y de efectos especiales, engañó a una humanidad inocente y la llevó, mediante mentiras, a matarse entre ellos, a negar la totalidad de la familia humana, cuando se deja por fuera, se somete y se asesina a la mujer.

Eso, es inhumano.


¿Cómo surgimos, entonces?  ¿Por evolución, o por creación?

Yo creo que de ninguna de esas maneras. El Infinito tiene todas las posibilidades a la mano. Podríamos haber surgido espontáneamente, o brotado de la Tierra como muchas de sus otras criaturas, como producto de semillas milenarias que se desarrollan con el planeta que las porta, siendo parte de ese mismo mundo. 


No puedo probar la afirmación de que no fuimos creados por ningún "dios" ni venimos del mono, sino que brotamos por propia voluntad; pero tampoco pueden probar nada aquellos que atribuyen una cosa tan maravillosa como el origen de nuestra especie, a ciertas criaturas plagadas de bajas pasiones e intenciones homicidas. 
 

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