COMO PROTEGERSE DE LOS PULSOS LUNARES

 

¿Ciencia ficción?

La luna no es un astro. Ese antiguo cuerpo esférico, que se mantiene a una distancia “conveniente” de nosotros, tiene origen tecnológico, y es una estación repetidora y extractora que está controlada desde otro planeta del llamado sistema solar.  

Cada fotón es energía y materia al mismo tiempo, es un vehículo subatómico, portador de momentum. La luz de la luna, ese baño de plata tan idealizado, no es lo que la gente se imagina. Existe un fluido de origen alienígena, que utiliza la luz reflejada del sol para distribuirse en la superficie de nuestro mundo. Entre otras funciones, esa frecuencia extrae diferentes clases de energías y fluidos humanos y de otras especies vivientes, para ser reenviadas a donde los controladores del sistema han programado previamente.

Es un movimiento respiratorio: De entrada, reconduce, igual que una antena repetidora, las frecuencias conque mantienen a la humanidad adormecida, que sin embargo es escuchada por ciertos psíquicos como un chillido en los oídos, sin los demás síntomas que acompañan a enfermedades comunes. Esos pulsos son programas que se sostienen permanentemente, y con ellos neutralizan parcialmente la capacidad humana de adaptarnos y sobreponernos a las circunstancias adversas. Nuestro cuerpo, a diario, se está defendiendo y recuperando de los ataques frecuenciales que le llegan, por lo cual los depredadores lo repiten de modo sempiterno. Últimamente, estamos recibiendo más irradiaciones cósmicas favorables, por lo cual se han visto obligados a tomar medidas adicionales, para seguirnos parasitando.

De regreso, el impulso vuelve a la luna y desde allí es redirigido a su planeta de origen, probablemente Saturno (ver los vídeos de David Ike, que se aproximan bastante a la realidad que he “visto”).

Pero ese pulso no va vacío. Lleva:

1. La vitalidad de la especie humana, el prana solar que ha sido asimilado y modificado por nosotros.

2. Los fluidos corporales más refinados, aquellos que sostienen la juventud, la óptima salud y la belleza. Cuando las personas han alcanzado la edad adulta y todo su cuerpo ha refinado la vida, se le ordena que debe envejecer, y las víctimas, engañadas, comienzan a aceptar la decrepitud como un hecho natural. Una vez la mente ha soltado la protección de su avatar físico, éste es exprimido, hasta que la debilidad lo lleva a la muerte. En ese proceso, se producen otras clases de energía, subproductos electromagnéticos que también son cosechados por las entidades controladoras, y que llevan la energía del alma, ralentizada por medio de emociones negativas: Dolor, desesperanza, culpa, tristeza; con frecuencia, de toda la familia.

Las brujas que participan en rituales lunares, están concentrando y dirigiendo sus energías, que tanto les ha costado trabajar, directamente al mecanismo succionador. Eso drena su poder y su vitalidad en beneficio de los depredadores.

PROTECCIONES FÍSICAS

Es posible librarse del dañino efecto del pulso lunar.

* Evitando salir de casa durante las noches de luna creciente, llena y menguante, que es cuando la radiación es más intensa. Aún cuando la luna no se vea, eso no quiere decir que no esté irradiando y succionando. Los techos de hormigón y de metal, constituyen una barrera útil, igual que con las wifi.

* Si tuviera que salir, por alguna necesidad perentoria, usar un pañuelo blanco, o una gorra o sombrero de ese color, y evitar que la superficie de su cuerpo quede expuesta a la luz de la luna.

PROTECCIÓN PARA BRUJAS

* Dar una dimensión a sus auras. La energía viaja en línea recta, alejándose de nuestros cuerpos, llega hasta donde lleguen nuestros pensamientos, y es atraída por aquellos que piensan en nosotras. Va, colecta información con contenido mental y emocional, y vuelve a nosotras, que si no estamos conscientes del proceso telepático en acción, llegamos a creer que se trata de nuestros propios pensamientos y sentimientos. En “el camino”, recoge informaciones, impulsos, emociones, de diverso tipo, procedentes de la confundida mente colectiva; una especie de “ruido” emocional y mental, que no cumple ninguna función útil.

Cuando damos dimensiones a nuestra aura, le estamos dando la orden a nuestras líneas de energía, para que vayan sólo a donde queremos, o donde somos solicitadas por alguien a quien le hemos permitido contactarnos. Y no sube pasajeros en el camino. Sin embargo, es inevitable que absorbamos de nuestro entorno cercano, puesto que somos parte del ecosistema viviente, y el cuerpo humano es empático por naturaleza. Esas emanaciones próximas llegarán, con nuestra cúpula protectora, menos fuertes.

* Una vez que hemos dado dimensiones a nuestra aura energética (puede ser un metro de diámetro), podemos crear, con la imaginación, una jaula de Faraday, con las instrucciones de protegernos de toda irradiación nociva. Esta barrera de protección puede ser vista por algunos clarividentes, y funciona para la frecuencia irradiada desde la luna, desde naves estelares o satélites terrestres, incluso para las frecuencias wifi, 4G y 5G, y también contra las emanaciones del inframundo.

* Igual que se entrenan los músculos, como un fisicoculturista que empieza con poco peso y va aumentando, así la cúpula protectora que creamos se va haciendo más fuerte cada día, pero no hay que hacerlo sólo algunas veces; es una labor diaria y permanente. En los inicios, cuando se sienta una influencia nociva, es que aún nuestra cúpula no está lo bastante fuerte. Hay que reforzarla en el momento.

La luz de la luna baña todo el planeta por turnos, y entra por ranuras y ventanas; así que es muy difícil evadirla del todo, aún dentro de casa. Allí esta cúpula funciona como protección adicional.

Cuando nos acostamos a descansar, una parte de nosotras sale a otras dimensiones, y es recomendable llevar nuestro búnker portátil, en que se ha convertido el aura, para evitar ser presa de criaturas y fuerzas inconvenientes.





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