Dioses o ganado

 (Cuento de caminos)

Según los viejos cuentos de las religiones, todas ellas, los seres humanos somos tan ínfimos que necesitamos que alguien venga a salvarnos de nosotros mismos. La culpa de todos los males del mundo recae en nuestras espaldas, y debemos aceptarlas aunque sea en "sentido genérico". Es una trampa, en la que muchas personas sencillas, incapaces de matar una mosca, suelen caer, por el cuento aquel de que debemos ser humildes.

Pero la realidad es muy distinta.

Si existiera un dios todopoderoso, amoroso, omnisciente etc etc., no sería tan estúpido para crear un ser que no cumpliera con sus expectativas. Y se mantendría de ojo con la educación, seguridad y manutención de sus criaturas, como cualquier madre y padre responsables.

En el hecho, la humanidad tiene un gran poder, y ese poder, es hacer realidad todo aquello en lo que cree.

Ah, ya nos van a culpar porque el mundo está hecho un desastre con una sociedad que está como está, porque nosotras lo hemos creado.

El poder creador está en nosotras. Si un dios todopoderoso nos creó a su imagen y semejanza, pues nuestra herencia sería ser creadoras también. De lo contrario, estaría simplemente criando animales de granja, que sacrificaría en su momento para alimentarse. Esos animalitos necesitarían de un pastor para que no se les ocurra salirse del corral e independizarse. Entonces, ese tal, no es todopoderoso, ni misericordioso, ni nada de eso. Es un granjero.

El cuento se está cayendo a pedazos, y todos los pontífices de todas las religiones, están demostrando su verdadera cara en este momento, sea cual sea el motivo por el cual sus vagabunderías son denunciadas. Tal vez haya una guerra entre depredadores para ver quién se lleva la granja y sus productos. ¿O quizás no? 

El hecho, es que somos energía, tenemos poder creador, y no lo hemos sabido usar, porque cuando nacimos, ya estaba hecha la trampa para engañarnos, y reconducir nuestro poder hacia donde no nos conviene. Y para hacernos creer que somos impotentes, estúpidas, débiles e inútiles. 

Y para que nunca, nunca nos demos cuenta de nuestro verdadero poder.

Pero eso es el próximo cuento.

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