LAS TEORÍAS DE LA CONSPIRACIÓN Y EL MÉTODO CIENTÍFICO
Nada es casual. Todo acontecimiento obedece a una causa, y rastreando las causas de los hechos, aparentemente fortuitos, que ocurren cotidianamente, podemos encontrar los patrones que nos llevan a comprender la causa general, de donde se generan.
Entonces, las teorías de la conspiración, a fuerza de cobrar sentido y sustentarse en razonamientos lógicos perfectamente comprobables y repetibles en condiciones análogas, pueden dejar de ser simples teorías de la conspiración para constituirse en hechos comprobados de una realidad global no menos escalofriante por ser cotidiana. O rechazadas como patrañas luego de un exhaustivo examen personal.
Y lo más profundo de la conciencia se pregunta entonces, ya sabiendo, qué se podrá hacer para transformar aquella parte de la realidad que no sea positiva para nosotros como especie.
Es conveniente, siempre, utilizar el método científico que casi toda la humanidad conoce, en cada situación, antes de aceptarla o rechazarla de manera fanática.
Creer en algo porque lo dijo una autoridad en la materia es similar a creer en lo que dicen los sacerdotes o pastores de las religiones. Es investigando y descubriendo personalmente cada cosa, como podemos evitar ser manipulados y utilizados, como ha estado aconteciendo desde que la humanidad tiene memoria.
La experiencia directa en descubrir la realidad, es un camino válido hacia la libertad.
Aceptar o rechazar cualquier cosa porque lo dice alguien "importante", o esperar que las academias o las iglesias nos autoricen a decir lo que nos consta que es verdad, son acciones del rebaño. En los tiempos actuales en que la humanidad está viviendo un salto evolutivo hacia el despertar de la conciencia, es perentorio que utilicemos los recursos de inteligencia y percepción multidimensionales que estamos desenvolviendo.
De eso se trata en definitiva la libertad.
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