Desde las estrellas, y sin pasaporte
Muchos inmigrantes estelares
se han cruzado con nosotros, o han tenido descendencia en nuestro
mundo, poseyendo toda su documentación en regla. Son personas
“normales”.
Pero la hibridación en masa,
tipo granja, ha sido desarrollada en el planeta desde hace siglos,
por toda una corporación de esclavos procedentes de otros mundos y
dimensiones, al servicio de otros superparásitos, que se
autodenominan “dioses”, quienes cosechan la mejor parte del
sublimado humano, el producto de la vida, que previamente ha sido
preparado, bajándole la frecuencia vibratoria, por medio de las
bajas pasiones y otras emociones negativas.
Genoma contra genoma
Para realizar el trabajo de
hibridación, los operadores no piden permiso de nadie, esa es una de
las finalidades de las abducciones. A lo largo del tiempo, ellos han
mostrado interés en crear especímenes que tengan todos los aspectos
humanos, pero con características genéticas que les permitan
controlarlos, y usarlos luego contra los seres humanos. De ese modo
crean facciones violentas, conflictos virulentos, guerras, masacres
absurdas, que hacen pasar como enfrentamientos entre humanos y
humanos. Dentro de esa política colonial parasitaria, se encajan los
mitos que hacen ver que la causa de todos los males del mundo sería nuestra naturaleza.
Sin embargo, aún dormida, nuestra especie se
defiende. Donde está presente, sólo con que la víctima de la
agresión genética esté serena, nuestro ADN desarrolla una lucha
implacable contra el genoma inoculado.
En esa lucha, la esencia
humana se apropia de algunas cualidades presentes en el material
invasor, que le sean útiles; y en presencia de un entorno amoroso, o
al menos no agresivo, la naturaleza humana termina imponiéndose, y
el individuo que fue víctima de hibridación involuntaria, no se
deja manipular por el equipo corporativo que lo creó. Generalmente,
desconoce la existencia de seres extraterrestres, más aún, el hecho
de que hayan manipulado a su familia durante varias generaciones.
Algunas personas sospechan esa
manipulación porque desarrollan ciertas habilidades y
características poco comunes y ciertas deficiencias, en virtud de la
mutación forzada. Esas dudas y preocupaciones se padecen en
solitario. La buena noticia es que, en tanto la persona tenga
sentimientos, empatía, emociones superiores y desarrolle algún
arte, es un ser humano, más versátil cuanto más complejo y diverso
sea su cuadro ancestral.
Y no tiene por qué escoger
ser esclavo de especies depredadoras.
¿Creados por un lagarto?
¿De verdad hay que creer eso?
Al igual que el proceso ya
descrito, de creación de animales y plantas híbridos, un
especialista puede crear un pitbull, pero no puede crear un perro,
así las especies depredadoras crean híbridos, pero no pueden crear
un humano originario, dotado de alma inmortal. Por lo tanto,
manipulan la especie, por medio de traumas y sufrimiento, bloquean la
expresión del alma presente para mantener a la persona centrada en
el cerebro reptiliano. Porque la energía pura del alma humana los
destruye espontáneamente.
La naturaleza humana, con su
extraordinaria capacidad de adaptación, se deshace una y otra vez de
las sustancias agresoras, y los especialistas ET se ven obligados a
repetir los procesos de hibridación mediante abducciones,
violaciones y engaños a hombres y mujeres; cruzan los híbridos
entre ellos, tal como lo hacen los criadores “humanos”. Eso
explica por qué pasan siglos enteros “estudiando” a la humanidad
nativa.
La decisión del híbrido.
En este mundo no existe
ninguna persona que no tenga ancestros en las estrellas.
Todos somos híbridos en alguna proporción. Eso puede ser una de las
explicaciones de la variedad de humanos que aquí habita, de la
diferencia de culturas,
en el tipo de sangre y el factor RH.
La
persona híbrida (que somos todos), es quien está al mando de su
vida, y es responsible
por aceptar
ser esclava
de las especies que lleva en la genética, o
aceptarse
como ciudadana del Infinito, con libre albedrío, sin obligaciones
con nada ni con nadie, sin dioses, sin amos.
Incondicionalmente libre.
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