HOMBRES EMBRUJADOS


Una bruja es una mujer con poderes psíquicos. Ella puede ser sabia, o tonta. Lo que la diferencia del montón de gente que sigue la corriente masiva, es el hecho de tener, y saber que tiene, la posibilidad de obrar efectos que para mucha gente son misteriosos, mágicos y, a veces, imposibles. Una bruja, así sea tonta o sabia, tiene el poder de embrujar. No puede evitarlo, es su naturaleza irradiar su magnetismo personal, y las personas que la rodean, o se acercan a ella, son influidos por ese poder, para bien o para mal.
Cómo funciona el embrujamiento
Estar embrujado es estar imantado. Si la persona “embrujada” es tonta, llorará y sufrirá por creer que aquella mujer se está aprovechando, o ha hecho algún ritual, hechizo o algo más, para someterlo. Generalmente no es así. El magnetismo personal de una verdadera bruja se irradia solo. Cabe al beneficiario, o a la víctima, ser responsable por lo que hace con ese poder que le ha sido transmitido. Si el magnetizado es un empático, o una persona desequilibrada, no se podrá sacar aquella mujer de la cabeza, tenderá a hacer lo que ella quiera o, peor aún, sentirá, pensará y deseará como ella, no por lo que ella haya hecho, sino porque es su propia naturaleza.
Ligar y desligar
Existen muchos avisos económicos, en todos los medios disponibles, ofreciendo “ligar” al “ser amado”, hacerlo volver, amarrarlo para siempre. Eso sólo funciona por sugestión, la cual es provocada por medio de rituales, o por la intervención de entidades oscuras que se están aprovechando de la bruja tonta o el brujo tonto, y sus víctimas. Los ligues existen, pero se pueden quitar. La voluntad del ser humano es invencible, es un poder que nada puede frenar, y ésta puede derribar el hechizo más “poderoso”. Esa voluntad también suelen activarla por medio de rituales. Personalmente, no me gustan los rituales. No ayudan al ser humano.
Los adictos a la energía femenina
Existen falsos embrujados, y son aquellos hombres que, apasionados por las mujeres y por la energía que ellas portan, tuvieron la suerte de encontrarse con una bruja, y consiguieron aparearse con ella. El contacto con esa energía suele ser adictivo, porque la intensidad de la energía irradiada por una mujer poderosa es tal, que el afortunado que consigue un poco, ya no quiere otra cosa.
Las religiones y otros condicionantes de la mente colectiva han convertido la atracción sexual y su realización, en el peor pecado y, naturalmente atraídos, mientras experimentan sentimientos de culpabilidad, estos adictos culpan a las mujeres que “los quieren embrujar”. Una y otra vez, buscan ponerse al alcance de alguna hechicera, que los “salve”. La típica táctica de los llorones para ligar. Para atraer la energía de la compasión, la protección de una mujer. Son esponjas que chupan energía, y ni siquiera agradecen.
Aparearse con una bruja.
Aparearse con una verdadera bruja es una oportunidad que todo hombre debe agradecer. Ella le da a probar aquello por lo que entidades que se autodenominan dioses, buscan a la especie humana: Energía femenina en pleno desenvolvimiento. Y si el beneficiario es inteligente, aprovechará el impulso para evolucionar.
Qué da y qué quita una bruja a los hombres
Toda mujer es un canal directo de la energía de la Tierra. Dicha energía va de la tierra a la mujer y de la mujer al hombre. En tanto nosotras no necesitamos hacer nada, porque la energía viene a nosotras por naturaleza, los hombres son como el teléfono celular: necesitan conectarse a una mujer para cargarse. No pueden vivir sin eso. Tal como dice Taisha Abelar en su obra “Donde cruzan los brujos”, donde cae una gota de esperma se crea un contacto que atrae de forma remota la energía de esa mujer para el propietario del esperma. Y la sigue parasitando, aunque no lo sepa, hasta el día de su muerte. Llegan a sacarle la propia vida. Así que al aparearse, la mujer siempre pierde. Los hombres pueden aportar un poco de energía masculina, sólo cuando están enamorados, pero eso muy raramente acontece. Ellos suelen tener las emociones atrapadas en el pene. Sólo los más evolucionados, los que tienen capacidad de amar, podrían donar una energía significativa, y producir un intercambio sano, provechoso para ambas partes.
En el caso de las brujas, la única diferencia con las demás mujeres, radica en la intensidad de su energía, en la mayor potencia. Si es una mujer sabia, y decide donar su energía, seleccionará cuidadosamente al beneficiario, estudiará los pros y los contras, y desconectará los gusanos luminosos que drenan energía, para conservar la integridad de su poder.
De cualquier modo, el celibato es una opción válida.

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