Por compasión con los animalitos
Algunas personas creen que la alimentación carnívora es el origen de la crueldad en el mundo. Eso es falso. La crueldad en este planeta es un producto, y tiene un origen mucho más antiguo. Está profundamente imbricada en la estructura electromagnética que controla a los seres vivientes que aquí llegamos, y nos quedamos atrapados como en una ratonera. Esa estructura es invisible, pero es consciente y deliberada. Es energética, y es responsable de que cada bichito se coma a otro, en una cadena aparentemente interminable.
Comerse a un cerdo o un pollo, que ha sido asesinado para ser devorado por los seres humanos, podría tomarse como un acto tan cruel como el de asesinar a una dulce lechuga que no nos ha hecho daño alguno, y que llega íntegramente a nuestro cuerpo. Una planta no puede correr, ni esconderse. Es nuestra víctima indefensa. Como todo.
Por salud
Muchas personas son llevadas al vegetarianismo porque sus organismos físicos no soportan el tipo de dieta carnívora convencional, generalmente después de muchos años de autoabuso. Los seres humanos somos tan diversos, que sería estúpido pretender crear una dieta que funcione igual para todo el mundo. Mientras algunas personas sólo florecen comiendo lechuga, otros se desnutrirían si dejaran de comerse su trozo de cadáver. Por lo menos, sus organismos, acostumbrados a recibir los nutrientes ya elaborados por las víctimas, no lo saben elaborar, entonces el cambio de dieta, si es que la persona quiere, debe ser gradual, enseñando al cuerpo a elaborar sus propios nutrientes, del mismo modo que las vacas crean proteínas de la hierba y los bagres convierten el estiércol y el barro podrido de los ríos, en aminoácidos esenciales.
Es cierto que algunos cuerpos físicos humanos son estrictamente carnívoros, lo cual debe ser respetado, igual que la elección de quienes decidimos evitar, en lo posible, ingerir sustancias de origen animal.
Hay muchas publicaciones que hablan de niños que mueren por comer sólo comida vegetariana. En todos los casos que he revisado, los pequeños en realidad murieron porque, quienes cuidaban de ellos, ignoraban cómo se adquieren las sustancias necesarias para el cuerpo, a partir de los vegetales. Aunque las informaciones acerca de las proteínas vegetales son universalmente difundidas, la propaganda comercial de la basura “comestible” es tan avasallante, que las personas suelen olvidar la planificación inteligente de su alimentación.
Por ejemplo, cuando declaramos en un restaurante “normal”, que queremos una comida vegetariana, nos ofrecen una ensalada o unos trozos de verduras, platos que no contienen todos los nutrientes que precisamos. Alimentarse es una actividad tan importante, que es necesario investigar bien, estar bien informadas, escuchar y conocer el propio cuerpo, porque no somos hechos en serie. La mayoría de los humanos somos producto de cruces e hibridación, y nuestro sistema genético evoluciona de manera diversa, aunque en sintonía empática con todo el resto del ecosistema. Únicos y diversos.
Por conciencia
La alimentación debe ser respetuosa, consciente y planificada, porque estamos tomando la vida de otros seres, que se integran a la nuestra, una vez cesada de manera involuntaria su ruta natural. En este mundo, por ahora, no existe un modo conocido de alimentarse que no sea con animales o vegetales, y podemos optar por cada uno de ellos, de acuerdo con nuestras preferencias. En el entendido de que, también nosotros, somos devorados por otras entidades, visibles e invisibles.
Existen personas que se alimentan sólo de aire, o sólo de la luz del Sol, pero eso no debe intentarse si no se conoce cómo funciona. Algunas criaturas que viven en este mundo ni siquiera soportan la dieta vegetariana, pero tienen, o desarrollan, sus propios mecanismos para tomar la energía directamente de la fuente original: el sol, el aire, absorber las partículas subatómicas por medio de la respiración pulmonar, o la energía cósmica, directamente absorbida por el vórtice luminoso que, en final de cuentas, es lo que somos.
Por que le dá la gana
La gente come lo que quiere, sin excusas. Es un acto voluntario, aunque esa voluntad no sea consciente del todo, sino condicionada por la mente colectiva; sigue siendo nuestra responsabilidad.
Existe un tipo de alimentación especial para cada persona, de acuerdo con el momento evolutivo que esté viviendo.
No es lo mismo lo que puede comer una persona con poca sensibilidad, que lo que conviene a una persona que haya desarrollado cualquiera de las manifestaciones de la telepatía y la empatía, sobre todo la psicometría. Estas personas sentirían en sus cuerpos todo el miedo, las enfermedades, las incomodidades que sintió el animal antes y durante el proceso del sacrificio. Igual cuando se devoran plantas que han sido sometidas a estrés, o tienen información de situaciones que vivieron las personas que las cultivaron, manejaron y cocinaron.
Estas personas sensibles tendrían mejor provecho, se sentirían más sanos, si desarrollan un proceso personal de formatación de sus alimentos, tanto si tuvieran una alimentación estrictamente vegetariana, como si no. Su mente se aclararía, su mirada se llenaría de brillo y su percepción "extrasensorial" se potenciaría. Y subiría un nuevo escalón para continuar evolucionando, en la medida que su cuerpo modifica la frecuencia vibratoria.
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