El ratón que se come la carnada

 Investigar, para encontrar información útil, es fácil. La información está en todas partes, mas no toda es útil para todas las personas, y las cosas que son inútiles para algunas, son de invaluable importancia para otras.

Es como la mazorca de maíz, o choclo, o jojoto, milho verde, o como quiera que lo llamen en los diferentes países:

Toda información está rodeada de “ruido”, otros temas o interpretaciones que no nos interesan. Mas, para ir “al grano”, es indispensable, en el mundo como lo conocemos, separarlo de la mentira conque viene acompañada, y de otras verdades parciales que, aún cuando no despreciables, no son lo que estamos buscando. Cuando encontramos una información demasiado perfecta, ya elaborada, de todas maneras es bueno ir al origen, y buscar otras fuentes.

Igual que con el maíz cosechado en el campo, un observador superficial podría pensar que la información no sirve, porque “sólo es basura”, hojas verdes. Profundizando más, se encuentra el grano cubierto de pelos, y podría desecharse, porque “está peludo” y aún quitando los pelos, sería inutilizable porque “no sirve, está pegado de esa cosa blanquecina”. En todas las excusas anteriores, estamos ante una persona perezosa, que nunca encontrará nada verdaderamente útil.

Cuando la información se encuentra ya separada, perfecta, es necesario verificarla, porque podría haber sido acomodada para engañar a quien busca. Eventualmente, y eso no es frecuente, podemos encontrar un investigador que, generosamente, comparte lo que ha encontrado, y de una vez podemos utilizarla. Mas, siempre, como un hábito, es necesario corroborar, cruzar la publicación con otras versiones, buscar todo lo que se encuentre sobre el tema que investigamos, hasta encontrar el patrón, el elemento común y/o determinante, presente en todas las versiones.

Colectamos el grano de todas las mazorcas, y aún será necesario procesarlo para hacer las tortillas, las arepas, el “corn flakes”, la pamonha, o lo que quieras.

Adicionalmente, no falta quien utilice las hojas para hacer hermosas obras de artesanía. El curandero encontrará que los pelos son excelente antibiótico natural para problemas renales, y la tusa es pura celulosa esperando ser procesada. Como vemos, nada debe ser despreciado. Todo es útil para alguien.

El conocimiento que proviene de un proceso minucioso de investigación, cala más hondo, y es más fácil de recordar y utilizar. De ese modo, no necesitamos utilizar sólo el copia y pega mediocre, ni creer por comodidad en lo que se nos sirve ya cocido. El proceso mismo de la búsqueda de información es fascinante, divertido, y si no lo es, mejor hay que dedicarse a otra actividad, puesto que, para encontrar la verdad, hay que desearla profundamente.

Eso no quiere decir que no se deba beber en las fuentes de información creadas por otra persona. Mas, es necesario buscar más de una fuente, y filtrarla, porque todo lo que se escribe, o graba, está acompañado, inevitablemente, de puntos de vista y opiniones personales, que no constituyen toda la verdad. Investigar varias fuentes, es como armar un rompecabezas. Cada fuente aporta una parte del conocimiento, y allí también es útil la lógica de la mazorca de maíz.

Toda información es energía, y toda energía es un vector, que no sólo muestra dirección y sentido, sino que está acompañada de “momentum”, la impronta personal de cada persona que investigó.

De ese modo, toda información es una construcción colectiva.

Eso es útil para la escuela, la universidad, la investigación de campo, y también para los estudios que nos han prohibido.

Para los brujos, es un método práctico para encontrar y descifrar lo que el Infinito tiene a cada instante preparado para quien quiera buscar. El zumbido de la polilla, el rugido del león, el arrullo de una paloma silvestre y el ronroneo de un gato, por ejemplo, todos tienen diversidad de tonos y cualidades, mas todos llevan impreso un solo patrón, que hay que encontrar.

Lo peor que se puede hacer, es despreciar una información porque es parcialmente falsa. En el mundo “como lo conocemos”, es así; el yin está manchado de yang y el yang está manchado de yin. Hasta el peor embustero necesita utilizar algo de verdad en sus mentiras, para que sean creídas.Es sabio extraer esa verdad y sumarla a nuestro cofre de tesoros.

La práctica cotidiana de la investigación minuciosa, nos permite adquirir la habilidad del ratón de cocina, que se come la carnada sin caer en la trampa.

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